DOS MUJERES EN PRAGA DE JUAN JOSE MILLAS

A las cuatro de la mañana desperté con ganas de orinar y salí de la recamara para no regresar hasta la noche siguiente. Tomé mi cobertor sin hacer más ruido que el que hace una hoja cayendo del árbol y me fui al salón donde me esperaba la novela que había comprado en la tarde. Una bella edición con una mujer en la portada, de espaldas, caminando solitaria por una calle oscura, en la noche. Por causas que desconozco la asocié con mi esposa, imaginé que se marchaba de casa, me abandonaba irremisiblemente, ya sea porque se dirigía rumbo a la muerte a cumplir con un llamado perentorio o simplemente porque así era ella, algo la impulsaba siempre a buscar otras gentes con quien encontrar cobijo, en otros ámbitos, y una profunda tristeza me embargó de repente ante la imposibilidad de seguirla, porque yo quería seguir junto a ella por todo lo que me restaba de vida, pero ella no. Era tan solo una fotografía, era de noche, y me preocupaba por pensar en qué lugar dormiría y me vi tentado a correr en busca del chal de color de rosa que se había comprado con su propio dinero para que no pasara frío. Me sentí culpable de no haberle regalado nunca joyas para que llegado este momento tuviese algo que vender para ir tirando, como se dice, mientras conseguía algun empleo. Alguna vez le regalé unos aretes baratos que seguramente llevaba puestos. Se marchaba sin mirar atrás, ligeramente encorvada, con paso lento, como derrotada, con las manos vacías, encallecidas de tanto fregar en la cocina, sin esperanzas de nada. Y sin embargo el triste era yo, las lágrimas corrían por mi rostro, por no haber sido capaz de comprenderla. Después de tantos años de vivir juntos todo terminaba en una mujer de espaldas caminando hacía lo más oscuro de la calle. Así continué mirando la fotografía que tanto dolor me causaba, sabía que todo era producto de mi imaginación, que mi esposa real se encontraba durmiendo en la recamara, pero yo necesitaba llorar un poco quizás por otra causa, pero esa portada me facilitaba las cosas. La novela se llama Dos mujeres en Praga y es de Juan José Millás y no se por qué me inspiró esta historia.
